CURADURÍA JOHAN TRUJILLO ARGÜELLES
Formas
de lo fotográfico
Lo fotográfico no se define por la cámara, sino por un gesto de tiempo y visibilidad. Este gesto inscribe, reactiva o reinterpreta huellas del tiempo a través de la luz, entendida no sólo como medio de impresión física, sino como condición de visibilidad. En ese movimiento, pone en relación tiempos, memorias y vestigios: vincula lo que fue con lo que persiste, el pasado con la mirada presente.
El gesto fotográfico es una acción, no una técnica: no sólo registra, sino que invoca y revela. Lo fotográfico puede entenderse, entonces, como la acción de hacer aparecer aquello que estaba oculto, ausente o velado.
Esta exposición reúne a autoras cuya producción se ha desplazado por distintas formas de abordar la imagen fotográfica, desde las más tradicionales —mediadas por la cámara y la impresión en papel— hasta exploraciones en las que la cámara casi desaparece. A través de procesos de fijación y reproducción alternos, la apropiación y reinterpretación de archivos, o la escenificación de hechos o memorias, estas artistas amplían la noción de lo fotográfico y evidencian sus múltiples posibilidades como interpretación de huellas del tiempo y de la presencia.
JOHAN TRUJILLO ARGÜELLES
Para Paola Dávila, habitar es un proceso para volver a sí: un refugio que no depende de muros, sino de vínculos. Se construye en la reciprocidad en un reconocimiento mutuo con el entorno, que requiere tiempo, respeto y cuidado.
Esta muestra da cuenta de su exploración sobre distintas formas de habitar y de las tensiones que se abren entre ellas: lo natural y lo humano, lo íntimo y lo normado, el afuera y el adentro, lo doméstico y lo urbano, lo macro y lo micro. A través de estas relaciones, Dávila señala la distancia entre las formas impuestas de estar y la experiencia afectiva de hacer propio un espacio, donde se vuelve visible el límite entre habitar y ocupar.
En ese tránsito, su práctica se desplaza de la fotografía con cámara al registro por contacto, mediante cianotipias y procesos químicos naturales con agua, como una manera de aproximarse al entorno desde la huella y no solo desde la mirada.
Paola Dávila (Oaxaca, México, 1980). Es artista y fotógrafa. Su trabajo se centra en la creación de ensayos visuales sobre los límites autoimpuestos a nivel sociocultural. Su obra ha sido exhibida en dieciséis exposiciones individuales y más de cuarenta colectivas en México y el extranjero. Entre sus reconocimientos destacan el Premio de Adquisición en la XIX Bienal de Fotografía del Centro de la Imagen (2021), el Premio Nacional de Fotografía de la Bienal de Artes Visuales de Yucatán (2002) y Premio de Adquisición del IV Concurso Arte Libertad (2002). En 2010 recibió la Beca Tierney, otorgada por la Fundación Tierney de Nueva York, para realizar el proyecto Temporales Interiores. También ha sido beneficiaria de las becas de Intercambios y Residencias Artísticas FONCA-Banff (Canadá, 2009) y FONCA-Land Salzburg (Austria, 2014), así como del programa Jóvenes Creadores del FONCA (2003, 2006 y 2011). Fue integrante del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas como las de la EPO Foundation (Alemania), la Tierney Foundation (Estados Unidos), el MUAC, el Museo Universitario del Chopo, la Fototeca Nacional del INAH y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, entre otras. Es Maestra en Artes Visuales por la UNAM.
En la obra de Daniela Edburg, una amenaza escondida en lo cotidiano pone de manifiesto la vulnerabilidad de sus personajes —en su mayoría mujeres solas— frente a impulsos, muchas veces internos, que se salen de su control: un deseo excedido, una creatividad desbordada, un pensamiento rumiante o una enfermedad autoinmune. Estos impulsos las empujan hacia la muerte, la evasión de la realidad o un estado de crisis que anuncia algún tipo de cambio. Con su interés creciente por el paisaje, esa amenaza se desplaza del cuerpo hacia el colapso ambiental, entendido como metáfora de dolor, pérdida y transformación.
Se presentan diversas estrategias de representación que van de la puesta en escena a reproducciones en tejido de lana afelpada. Este tejido —antes asociado al lugar seguro, la creación o la obsesión— se vuelve aquí un medio para crear lo que Edburg llama “ficciones hechas a mano” y para explorar las posibilidades escultóricas de lo fotográfico.
Daniela Edburg (Houston, Texas, 1975). Artista texana-mexicana cuyo trabajo explora los puntos de conexión entre la ficción, la ciencia y la naturaleza humana, principalmente a través del arte textil y la fotografía. Buscando crear conexiones a partir de la experiencia de sentirse fuera de lugar, ha realizado residencias en Islandia, España, Francia, Los Alpes Suizos, las Montañas Rocallosas de Canadá y los Estados Unidos, con apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, así como de instituciones como el Museé du Quai Branly y el Museo de Arte de Denver, además de espacios independientes como Cherryhurst House, en Texas, y la Fundación Bugnon, en Suiza.
Sus piezas forman parte de colecciones de museos en Estados Unidos, como el Museum of Fine Arts de Boston, el Art Museum of the Américas de Washington D.C, el Museum of Latin American Art de California, el Denver Art Museum y el Museum of Photographic Arts de San Diego, así como del Astrup Fearnley Museet de Oslo, Noruega. Ha sido integrante del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Vive en San Miguel de Allende, Guanajuato, donde forma parte de Taller30, un espacio colaborativo que alberga una cooperativa de artistas cuyo trabajo integra diseño, arte, tecnología y ciencia.
Si algo ha ocupado a Adela Goldbard es hacernos dudar. En la etapa inicial de su producción, basada en la fotografía, intervino el paisaje y recurrió a ilusiones ópticas para desestabilizar nuestra percepción de la realidad. Posteriormente, su acercamiento a historias de violencia marcó un giro político y la llevó hacia un proceso de investigación etnográfica que involucra entrevistas, colaboración y trabajo directo con las personas cuyos relatos aborda.
En ese tránsito, el video desplazó a la fotografía como medio para registrar acciones performáticas en las que emplea pirotecnia para recrear sucesos políticos, como metáfora de catarsis y purga social. Estos actos efímeros funcionan también como una forma de restituir memoria colectiva y de revelar cuánto artificio interviene en la construcción de la realidad. Paralelamente, Goldbard comenzó a reproducir en textil imágenes provenientes de la prensa y, más recientemente, de cámaras de vigilancia.
La selección para esta exposición reúne desde sus primeras intervenciones al paisaje hasta proyectos recientes de recreación performática, evidenciando su interés constante por cuestionar lo que vemos y las narrativas que lo sostienen.
Se presentan diversas estrategias de representación que van de la puesta en escena a reproducciones en tejido de lana afelpada. Este tejido —antes asociado al lugar seguro, la creación o la obsesión— se vuelve aquí un medio para crear lo que Edburg llama “ficciones hechas a mano” y para explorar las posibilidades escultóricas de lo fotográfico.
Adela Goldbard (Ciudad de México, México, 1979). Artista y académica interdisciplinaria. Es Profesora de tiempo completo en la Escuela de Diseño de Rhode Island (RISD). A través de su práctica/investigación, explora cómo las performances comunitarias radicales pueden subvertir narrativas hegemónicas al mismo tiempo que investiga el potencial transformador de la violencia y la destrucción como herramientas estéticas en la resistencia contra el poder.
Sus comisiones artísticas recientes incluyen una escultura pública y performance pirotécnica para la Trienal de Arte Público de Boston (2025), una obra pirotécnica creada en colaboración con y para la comunidad mexicana de La Villita en Chicago (Universidad de Illinois, 2019-20) y un proyecto de arte socialmente comprometido con y para la comunidad p’urhépecha de Arantepacua (Bienal FEMSA, 2020-21). Actualmente trabaja en una película participativa/etnografía sensorial en los Andes peruanos en colaboración con las comunidades quechuas de Chumbivilcas.
Maestra en Arte por la Escuela del Instituto de Arte de Chicago (SAIC) y Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. Cursa un doctorado en humanidades en la Universidad de Concordia.
Eunice Adorno se ha interesado por aquello que se desvanece o está a punto de desaparecer: espectros del pasado que insisten en hacerse visibles. Su mirada se dirige a formas de transgresión frente a la norma y a vestigios de lugares, historias o prácticas marginales en los que encuentra gestos de resistencia. Para reinterpretar el pasado y visibilizar historias ausentes, en su trabajo más reciente combina la recuperación e intervención de archivos con el registro fotográfico de espacios en ruinas.
El conjunto recorre su primera serie sobre el abandono de Ciudad Juárez ante el miedo y la violencia; mujeres que desobedecen los mandatos del rol femenino —como las menonitas y las mujeres anarquistas invisibilizadas en la historia del Partido Liberal Mexicano—, así como su proyecto en proceso sobre la historia del agua, que explora a partir de documentos y de las ruinas hídricas que revelan una modernidad inconclusa.
Eunice Adorno (Ciudad de México, 1982). Es fotógrafa y artista visual. Su trabajo explora las historias en comunidades, paisajes y regiones de México que mantienen una relación obstinada con el pasado.
Ha publicado los libros Las mujeres flores (La Fábrica, 2011), Casa Estudiantil Octubre rojo (Ediciones Sin Resentimiento, 2020) y Desandar (Gato Negro Ediciones, 2025). Ha participado en diversos festivales de fotografía y su obra se ha exhibido en México y otros países.
Fue beneficiaria del programa Jóvenes Creadores del FONCA en tres ocasiones y recibió el Premio Nacional de Cultura Fernando Benítez en 2010 por su ensayo fotográfico Las mujeres flores. Formó parte del International Studio & Curatorial Program en Nueva York (2011) y actualmente fora parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
El interés de Cecilia Hurtado ha girado en torno a la ausencia, la identidad y su relación con la memoria. En un inicio exploró esta conexión mediante la autorrepresentación y el vínculo familiar, como una vía para indagar en su propio origen. También, ha ampliado su investigación hacia la memoria histórica a partir de símbolos y monumentos, revisando especialmente la imaginería de la violencia y el poder presentes en los ámbitos científico y político.
Su práctica se caracteriza por una constante experimentación con la materialidad: rayar, quemar, coser, pintar… La apropiación de archivo y la yuxtaposición de imágenes se han convertido en algunas de sus estrategias centrales, a través de las cuales busca activar nuevos significados y diálogos entre pasado y presente.
Cecilia Hurtado (Ciudad de México, 1973). Estudió fotografía digital en la Escuela Superior de Fotografía Grisart en Barcelona, España, en los talleres creativos del Centro de la Imagen, en la Ciudad de México y la carrera de fotografía en el Instituto Cultural Cabañas en Guadalajara, Jalisco.
Tiene más de 40 exposiciones colectivas y 20 individuales, en México y el extranjero. Ha sido galardonada con premios y becas por su obra en varias ocasiones en México y España principalmente. Forma parte del Sistema Nacional de Creadores desde el 2012. Actualmente colabora en proyectos de investigación y educativos en torno a la creación fotográfica contemporánea a la par de desarrollar sus proyectos autorales.

































