Al escuchar la conferencia, recordé el sentir de ir en las marchas en el DF y se me enchinaba la piel. En algunas ocasiones, nos hemos dado cita en las calles amigos queridos y alumnos que salían a una manifestación por primera vez, al romper con el discurso del status quo que replican los medios y que querían ver de primera mano esta experiencia de la manifestación, uniéndose a un clamor de justicia. Caminamos con cuidado, en un ambiente festivo pero a la vez con el temor y la rabia que nos provocaban un nudo en la garganta a lo largo del recorrido. A nosotros, no nos es indiferente esta violencia exacerbada y expusimos nuestro cuerpo vulnerable, como dice la autora. Después de las muestras de violencia estatal, salimos con esto en mente y encarnado en nuestro cuerpo. Nuestros sentidos aprendieron una alerta constante, que sin duda es compensada con la alegría de encontrarnos, escucharnos, cantar, contar y salir en estas manifestaciones de ciudadanos en un ambiente de resistencia festiva.
Butler recordó en la conferencia que la normatividad se inculca a través del uso del lenguaje que se ejerce sobre nosotros, pero también nosotros ejercemos y actuamos al utilizar el lenguaje. “Quiero llamar la atención sobre la dimensión dual de la performatividad en donde invariablemente actúan sobre nosotros y estamos actuando. Esta es una pieza en la que mi (teoría de) performatividad no puede ser reducida a una idea de un perfomance ejercido de manera libre e individual: nos dicen apodos, nos encontramos a nosotros mismos viviendo en un mundo de categorías y descripciones mucho antes de que nosotros comencemos a elegirlas críticamente y nos esforcemos por cambiarlas o construirlas por nosotros mismos. De esta forma, nos encontramos a pesar de nosotros mismos vulnerables y afectados por discursos que nunca elegimos.”
Debemos cuestionar la utilidad de estas frases como lo que son, iteraciones del poder político que pretenden estabilizar su violencia: ya nos recordó esta filósofa el caso de Pussy Riot quienes gracias a sus performances desestabilizadores han orillado al Estado a promulgar frases desde instancias políticas como la “corrupción de las almas de los hombres”. A pesar de los esfuerzos de las instancias de poder por desacreditar mediáticamente a “los que no trabajan”; a pesar de la desesperanza que conduce a muchos a la indiferencia o a la falta de agencia promovidos por afirmaciones como “las marchas no sirven para nada” o “la economía está en peligro” o “la seguridad depende de ello” entre los discursos más recurrentes para actuar sobre nosotros y determinarnos, nosotros decidimos salir a las calles. Quisimos decir con el cuerpo, actuar con la voz, contar del 1 al 43 y reunirlas junto con las miles de voces de la sociedad civil que gritaban justicia. Si como dice esta filósofa, el lenguaje ejerce un enmarcamiento para la acción sobre otro y resiste, vale la pena preguntarse por cuál uno se deja normar y cual discurso ejerce. El lenguaje no pasa inadvertido, es agencia.
Los cuerpos de Butler son cuerpos más honestos al exigir que se les reconozca vulnerables, en tanto que interdependientes de otros –intersubjetivos- y constantemente en relación con la infraestructura social, materiales, económica y política. “No podemos hablar del cuerpo sin saber aquello que sostiene a ese cuerpo y cual es su relación con ese soporte o falta de él”. Esto lo ha señalado en otros textos también: la precariedad es inducida pues ante todo somos seres interdependientes socialmente. Y por ende el poder, también nos necesita. En las calles nos incorporamos como contingentes ciudadanos, mientras Butler nos invita a pensar que la vulnerabilidad que sentimos no debe rechazarse. Incorporarnos como comunidad en contra de la muerte en México, para mi, ha constituido uno de los ejemplos encarnados más poderosos del punto que quiere hacer esta autora: “la vulnerabilidad no es lo opuesto a resistencia. Quiero argumentar afirmativamente que la vulnerabilidad entendida como una exposición deliberada ante el poder es parte del significado de la resistencia política como una ejecución desde el cuerpo -embodied enactment-“
Desde mi punto de vista, existe una revolucionaria manera de pensamiento en introducir esta categoría de una vulnerabilidad anclada a la resistencia política. Abre posibilidades de incorporar discursivamente nuevas lecturas de las condiciones de precariedad impuestas en el ámbito de lo personal –que ya sabemos que “es lo político”, de acuerdo a la famosa frase feminista-. Es decir, pensar la política de lo personal a partir de la vulnerabilidad y precariedad articulada de manera deliberada, por ejemplo, en el ámbito de lo civil posibilita un discurso más congruente en lo social. ¿Dónde si no en el cuerpo y en lo personal habita dicha vulnerabilidad y su resistencia?
Judith Butler en México inició su conferencia con un cuestionamiento sobre la importancia de reflexionar teóricamente estos asuntos frente a la urgencia que la situación impone. Respondió ella misma con contundencia algo que dejó un eco en mí, sobre la cuestión de los derechos humanos fundamentales nuevamente: “La filosofía no es un lujo, es simplemente ejercer nuestro derecho a pensar.”
Gracias, Judith Butler, por esta conferencia y por el recorrido a través de tus textos, en el que nos hemos acompañado para ejercer nuestro derecho a pensar.
Fabiola Aguilar,
Investigadora independiente de cine, arte y mass media.