Instalación fotográfica compuesta por 6 paisajes que se disuelven y se fijan continuamente.
Las imágenes están impresas sobre espejos y estas son presentadas dentro de tinas de revelado llenas de agua. Cada tina tiene, apuntando hacia el espejo, una lámpara que proyecta la imagen en el espacio y están conectadas a un mecanismo electrónico que cada cierto tiempo se activa para mover el agua. De esta forma, la imagen proyectada que en un momento aparece nítida y estable, repentinamente, se borra. Esta pieza emula el mecanismo líquido y fluctuante de la memoria en el cual las imágenes almacenadas pulsan.
Las imágenes fueron extraídas de mi álbum familiar y son de bosques y campos que ya no existen o que solo persisten a través de esa prótesis de la memoria que llamamos fotografía.
Instalación, tinas de revelado, espejos, serigrafía, lámparas, bombas de pecera y arduino, dimensiones variables, 2017
