Soy tan, pero tan vieja…, al igual que otros proyectos artísticos de Mónica Mayer, es una pieza de larga duración con múltiples reactivaciones.
El proyecto inició en 2018, cuando la invitaron a hacer un performance sobre la vejez, tema que, a sus 64 años, no había abordado. Comenzó compartiendo frases personales sobre la vejez desde el cuerpo, la experiencia, la historia y el contexto social en Facebook. Las respuestas llegaron pronto y el diálogo ha seguido a lo largo de varios años.
Además de aquel primer performance, Soy tan, pero tan vieja… ha adoptado varios formatos: una página en Instagram con casi 900 frases escritas a la fecha; una instalación efímera en la que el público se lleva las frases hasta que desaparecen; o la participación en la Bienal Internacional de Arte y Ciudad BOG25 con una instalación de 10 paneles de 150 x 90cm y un espacio participativo para el público.
Como en otras obras de Mayer, sabemos cuándo empezó, pero no cuándo ni cómo terminará.
